Desgaste profesional, longitudinalidad y falta de atractivo: los retos que tendrá que solucionar la Atención Primaria en 2026

La presidenta de SEMG, Pilar Rodríguez Leto, asegura que “mantener al mismo médico de Atención Primaria reduce la mortalidad un 30%. Somos mejores que cualquier pastilla”

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Con el cierre del año, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha hecho balance de la situación de la Atención Primaria, un ejercicio que, según su presidenta, Pilar Rodríguez Ledo, se resume en una sola palabra: “titulares”. A su juicio, 2025 ha estado marcado por un aluvión de anuncios y declaraciones políticas sobre la Atención Primaria que no se han traducido en medidas concretas. Un discurso reiterado que, denuncia, ha quedado muy lejos de materializarse en soluciones reales para los problemas estructurales que arrastra el primer nivel asistencial.

El análisis de la SEMG recorre los principales problemas que arrastra la Atención Primaria, desde el rechazo al borrador del Estatuto Marco hasta las condiciones laborales y las guardias, la sobrecarga y el desgaste profesional, la pérdida de atractivo de la Medicina de Familia y las renuncias MIR, la deshumanización y la pérdida de longitudinalidad, la necesidad de agendas más flexibles, una historia clínica común y una estrategia específica para la medicina rural.

Renuncias del MIR

SEMG calcula que se han producido más de 200 renuncias a plazas MIR de Medicina de Familia y Comunitaria, una cifra que el Ministerio de Sanidad aún no ha confirmado, pero que se mantendría en niveles similares a los de años anteriores. Rodríguez Ledo ha advertido de que el problema persiste pese a que, por primera vez, se adjudicaron inicialmente todas las plazas ofertadas, un hecho que no ha evitado el abandono posterior. Aunque incide en que sucede tanto en Medicina de Familia y Comunitaria, como en el resto de especialidades.

Desde la SEMG consideran especialmente preocupante que las renuncias se produzcan una vez iniciado el periodo formativo. “Las renuncias son peores que las plazas no cubiertas inicialmente, y el hecho de que se cubran todas las plazas no es un mérito”, ha subrayado la presidenta, en el que volvió a cuestionar la capacidad del sistema para resultar atractivo a los futuros especialistas.

La sociedad científica apunta directamente al modelo de adjudicación diseñado por el Ministerio de Sanidad, al que responsabiliza de no corregir los problemas estructurales de la especialidad. Lorenzo Armenteros, tesorero de la junta directiva de la SEMG, ha descrito una elección forzada al final del proceso MIR. “Estas renuncias ocurren porque muchas personas eligen Medicina de Familia como ‘susto o muerte’ al final del proceso y luego deciden abandonarla a los dos meses”, ha explicado. A su entender, las políticas de captación deberían adelantarse a etapas previas, desde la universidad hasta el periodo de residencia.

Las razones del rechazo a la especialidad, reconocen desde la SEMG, son conocidas desde hace años: condiciones laborales precarias, sobrecarga asistencial y un modelo de trabajo poco compatible con las expectativas vitales de los profesionales más jóvenes. Este escenario explica tanto las plazas que quedan vacantes como los abandonos posteriores. Entre las soluciones, la organización insiste en la necesidad de reforzar la docencia. “Harían falta unos 500 tutores en España, pero para eso necesitamos profesionales motivados”, ha señalado Rodríguez Ledo, que recordó que “todo esto es un continuo que empieza en la universidad y termina en la mejora de las condiciones laborales”.

Estatuto Marco y longitudinalidad

El debate sobre el Estatuto Marco se ha convertido, además, en un catalizador del descontento generalizado de la profesión médica. Las protestas y la convocatoria de huelga a nivel nacional son, según la SEMG, la consecuencia de años de frustración acumulada. “Se ha llegado a la situación de huelga porque cualquier intento de cambio por las vías ordinarias ha sido recibido con una soberbia excesiva por parte de la administración”, ha denunciado Armenteros, quien quiso dejar claro que las reivindicaciones trascienden el plano económico. “Estas huelgas no son una estrategia salarial, sino una estrategia de dignidad y calidad de vida. No se puede trabajar 48 horas basándose solo en la vocación”.

Más allá de las condiciones laborales, la SEMG alerta de un deterioro progresivo del modelo asistencial en Atención Primaria, marcado por la pérdida de longitudinalidad y por una atención cada vez más fragmentada. “Hay un interés de las administraciones en que el paciente sea atendido cada vez por un médico distinto. Las tres sociedades científicas -SEMERGEN, semFYC y SEMG- estamos de acuerdo en que esto no puede ser”, advirtió Armenteros. Frente a esta tendencia, Rodríguez Ledo recordó la evidencia científica que respalda la continuidad asistencial. “Está demostrado científicamente que mantener al mismo médico de Atención Primaria puede reducir la mortalidad un 30%. Somos mejores que cualquier pastilla”.

El desgaste profesional es ya visible en las consultas. “En el maletín del médico hay sobrecarga, dificultades, burnout y mucha tensión”, ha resumido la presidenta de la SEMG. Pese a ello, tanto ella como Armenteros mantienen una visión prudente, pero esperanzada y sitúan 2026 como un posible punto de inflexión. “Hay esperanza. La oportunidad está ahí”, han señalado, apelando a una integración inteligente de la tecnología. “Tenemos grandes posibilidades en investigación y nos debemos a pacientes y profesionales”, ha añadido Rodríguez Ledo, en referencia a la combinación entre inteligencia artificial e inteligencia humana.

La humanización de la asistencia vuelve así al centro del debate, con la longitudinalidad como eje del modelo. Contar con un médico de familia que acompañe al paciente a lo largo de su vida mejora el abordaje clínico, el seguimiento y la eficiencia global del Sistema Nacional de Salud (SNS). “Si mejora el primer nivel, mejora el sistema hospitalario”, ha defendido Armenteros, destacando el papel de la Atención Primaria en la cronicidad, el final de la vida y el acompañamiento continuado.

Cambios en el perfil

La SEMG también ha alertado de cambios en el perfil de la demanda asistencial: el 80% de la atención ordinaria y urgente corresponde ya a menores de 40 años, y una de cada cuatro personas presenta problemas de salud emocional que no pueden abordarse adecuadamente por falta de tiempo. En paralelo, los médicos jóvenes reclaman transformaciones estructurales y participan activamente en movilizaciones y huelgas.

En este escenario, la sociedad científica defiende que los profesionales puedan gestionar sus agendas con mayor autonomía para adaptarlas a las necesidades reales de cada paciente. Rodríguez Ledo ha señalado que las experiencias piloto con agendas compartidas están logrando reducir la hiperfrecuentación y mejorar la capacidad resolutiva.

Por último, la sociedad científica ha reiterado la urgencia de una estrategia específica para la medicina rural y ha advertido de que la administración “no entiende los costes” reales que implica cubrir plazas alejadas de los grandes núcleos urbanos.


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