La sanidad pública española cerraba el viernes pasado su segunda semana de huelga médica, tras la que la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) ha concluido con un mensaje rotundo: "el conflicto no se detendrá mientras el Ministerio de Sanidad no atienda las demandas del colectivo". Esta huelga, que se ha extendido durante cinco días consecutivos, reitera un rechazo frontal al borrador del Anteproyecto de Ley de Estatuto Marco que actualmente tramita el Gobierno.
A pesar de las dificultades administrativas, el seguimiento de la huelga, según CESM, se ha situado de media en un 80% en el ámbito hospitalario, mientras que en la Atención Primaria ha alcanzado el 50%. Estas cifras han oscilado levemente debido a las festividades regionales del pasado jueves, pero han mantenido una solidez notable durante toda la semana.
El impacto ha sido especialmente crítico en áreas estratégicas como Anestesiología y Reanimación, y ha contado con "un apoyo masivo por parte de los médicos residentes (MIR)". Sin embargo, el sindicato ha denunciado que este seguimiento se ha logrado "pese a la imposición de servicios mínimos desproporcionados". En algunas comunidades autónomas, estos servicios han sido incluso superiores a los fijados en la huelga de febrero, lo que ha llevado a varios sindicatos autonómicos a interponer recursos por vía judicial al calificarlos de "abusivos".
Radiografía del bloqueo: miles de cirugías y pruebas suspendidas
La incidencia de los paros en la actividad asistencial diaria ha sido notable, provocando el aplazamiento de miles de consultas y pruebas diagnósticas en todo el país. La suspensión de intervenciones quirúrgicas ha sido el punto más crítico, con datos que ilustran la magnitud del parón en diversas comunidades autónomas como en Aragón donde se han cancelado 532 cirugías, en Baleares donde se han suspendido 334 intervenciones, Cantabria, con una cifra de operaciones afectadas que ronda las 500 o Asturias donde se han tenido que posponer 158 cirugías.
Estas cifras, facilitadas por los sindicatos autonómicos confederados, reflejan la parálisis de los bloques quirúrgicos durante los cinco días de protesta. Paralelamente a los paros, se han sucedido numerosas concentraciones en las principales capitales y puntos sanitarios, donde miles de facultativos han alzado la voz contra lo que consideran "un maltrato sistemático a su profesión".
El origen del conflicto: sobrecarga, conciliación y falta de reconocimiento
Más allá del rechazo al nuevo Estatuto Marco, "la huelga es la cristalización de años de malestar acumulado", explican desde CESM. Los médicos denuncian "una sobrecarga laboral inasumible con jornadas de trabajo que superan con creces las de cualquier otro profesional del sector". A esto se suma "la enorme dificultad para alcanzar una conciliación real entre la vida personal y laboral", un factor que denuncian está mermando la calidad de vida de los facultativos.
El colectivo también exige "un reconocimiento real a sus especiales requisitos de formación y a la responsabilidad inherente a sus funciones", algo que consideran ausente en la propuesta del Ministerio. La petición es clara: mejoras laborales que permitan ejercer en el Sistema Nacional de Salud (SNS) "con dignidad y sin el maltrato denunciado en los últimos años".
Un calendario de movilizaciones firme hasta junio
Desde la CESM han mostrado su satisfacción por el desarrollo de esta semana de huelga, aunque han querido lamentar profundamente las consecuencias que estas medidas hayan podido ocasionar a los pacientes. No obstante, insisten en que "la pelota está ahora en el tejado del Ministerio de Sanidad".
A pesar de que el sindicato mantiene "la mano tendida al diálogo para negociar propuestas firmes y alcanzar un consenso", advierten que el conflicto está lejos de terminar. De no producirse contactos formales que desbloqueen la situación, el calendario de movilizaciones se mantendrá firme, con nuevas jornadas de huelga previstas hasta, al menos, el próximo mes de junio.