Los puntos de fricción entre Sanidad y los sindicatos médicos que han vuelto a hacer estallar la negociación del Estatuto Marco

El abismo en torno a la mesa propia de negociación, la jornada de 35 horas y la reclasificación al Grupo A1 Plus dinamita el "pacto de silencio", dando paso a una "primavera de movilizaciones" con el ultimátum de las comunidades autónomas por la dimisión de Mónica García como telón de fondo

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La sanidad española se enfrenta a una de sus crisis laborales más profundas y sostenidas. Lo que comenzó como una negociación técnica para la reforma del Estatuto Marco se ha transformado en un polvorín político y laboral que amenaza con colapsar el Sistema Nacional de Salud (SNS) a partir del próximo lunes 27 de abril. Tras un frágil "pacto de silencio" destinado a proteger el diálogo, la cuerda se ha roto definitivamente.

Todo saltó por los aires tras la reunión del 17 de abril, tras la que todavía se mantuvo discrección, pero el intercambio de documentos entre el Ministerio de Sanidad y el Comité de Huelga, integrado por CESM, SMA, Metges de Catalunya, O’MEGA, SME y AMYTS, al que ha tenido acceso Gaceta Médica, revela un abismo que parece insalvable en cinco ejes: la representatividad, la jornada laboral, la clasificación profesional, las guardias y la jubilación. Analizamos estos cinco puntos que fueron el eje de las últimas negociaciones, en una negociación que la ministra Mónica García califica de "deuda histórica" mientras los médicos la tachan de "traición", por lo que han pedido la dimisión de la titular de Sanidad.

El conflicto de la "mesa propia": ¿quién representa a los médicos?

Este es, quizás, el punto más complejo y el que bloquea cualquier avance en los demás temas. El Comité de Huelga sostiene que la posibilidad de avanzar está condicionada a contar con un ámbito de representación propio de médicos y facultativos. Los sindicatos son tajantes afirmando que "la oferta del Ministerio no garantiza jurídicamente una mesa sectorial específica ni unidades electorales diferenciadas".

El Ministerio, en su propuesta para la reunión del 17 de abril, sugiere "reforzar el papel del Foro Profesional" y abre la puerta a que las comunidades autónomas establezcan ámbitos específicos de negociación "en atención a las condiciones de trabajo", citando el artículo 34.4 del Estatuto Básico del Empleado Público (TREBEP). Sin embargo, los sindicatos consideran esta fórmula una "trampa jurídica". Según el análisis del Comité, existe "un riesgo real de bloqueo por parte de los sindicatos generalistas (CCOO/UGT)" basado en la normativa actual (arts. 6 y 7 de la LOLS).

Para los facultativos, la única solución es una reforma legislativa de carácter básico estatal que habilite de forma directa la constitución de estas mesas sin necesidad de acuerdo previo en las mesas generales. La desconfianza es tal que exigen que estas garantías "se formalicen con carácter previo a la firma del acuerdo, y no posteriormente". El Ministerio, por su parte, se escuda en la "rigidez competencial" y considera que algunas de estas pretensiones son directamente ilegales o inviables.

Jornada laboral: el abismo entre las 35 y las 45 horas

La gestión del tiempo de trabajo es el segundo gran muro de la negociación. El Ministerio de Sanidad propone en su documento original una jornada máxima de 45 horas en cómputo bimestral, con un calendario de reducción progresiva: 42 horas a los tres años de la entrada en vigor del Estatuto y 40 horas a los cinco años.

Esta propuesta ha sido recibida con indignación por el Comité de Huelga, que exige la implantación inmediata de la jornada ordinaria de 35 horas semanales, de 8 a 15 horas, en todo el SNS. Los médicos rechazan el modelo de reducción a cinco años y reclaman que cualquier hora que supere la jornada ordinaria "sea considerada exceso de jornada", retribuida por encima de la hora ordinaria y computable para la jubilación.

Además, los sindicatos piden la eliminación de la movilidad forzosa y el establecimiento de límites estrictos a la presión asistencial basados en criterios de las sociedades científicas, tanto en Atención Primaria como hospitalaria. Mientras el Ministerio defiende su propuesta como "un hito histórico", los facultativos ven en ella una perpetuación de la sobrecarga laboral que el sistema ya no puede soportar.

El fin de las guardias de 24 horas: una medida con letra pequeña

El documento ministerial propone un límite máximo de 17 horas de guardia, permitiendo que cada comunidad autónoma organice el trabajo por turnos o guardias. Sin embargo, la propuesta original del Ministerio contiene excepciones que los sindicatos ven como una rendija para mantener el sistema actual. El texto dice que la jornada podrá ampliarse hasta las 24 horas si existe consentimiento expreso del trabajador, valoración de riesgos laborales y negociación en mesa sectorial.

La contrapropuesta médica va mucho más allá: exigen que los descansos de las guardias sean computables como jornada trabajada y retribuida, y que se regulen y limiten estrictamente las guardias localizadas. Además, reclaman que la atención continuada sea calificada como jornada extraordinaria, con un pago que alcance al menos el 150% de la hora ordinaria, frente a "la consideración específica que propone Sanidad sin concretar cifras mínimas".

Clasificación profesional: la batalla por el "A1 Plus"

Otro de los puntos de fricción "insalvables" es la reclasificación profesional. Los médicos exigen un nuevo sistema basado en los créditos universitarios (sistema MECES), la especialización y la responsabilidad. Su demanda es clara: un grupo, denominado coloquialmente A1 Plus o Grupo 9, que sitúe a los facultativos por encima de otras titulaciones con menor nivel de formación y responsabilidad legal.

El Ministerio, en sus propuestas del 17 de abril, acepta "abordar la adaptación al marco MECES e impulsar la modificación de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS)". No obstante, de puertas adentro, el equipo de Mónica García ha calificado la propuesta como "técnicamente inviable". Los sindicatos responden que "no se pueden igualar titulaciones con diferente nivel de formación" y exigen que este cambio se refleje de inmediato en las retribuciones básicas, tanto sueldo base y como trienios.

Jubilación: penosidad y coeficientes reductores

Los facultativos exigen un sistema de jubilación flexible y voluntaria entre los 60 y los 70 años, con el reconocimiento de la profesión de riesgo y la penosidad del trabajo. Reclaman la aplicación de coeficientes reductores que permitan la jubilación anticipada sin penalizaciones, compensando las décadas de guardias nocturnas obligatorias.

La propuesta del Ministerio se limita a ofrecer "la posibilidad de iniciar el trámite de solicitud de jubilación anticipada" conforme a la normativa de la Seguridad Social y poner en marcha la jubilación parcial de forma inmediata. Para el Comité de Huelga, esto es insuficiente, ya que delega materias esenciales a otros departamentos, como Seguridad Social, sin un calendario ni garantías de cumplimiento.

Ultimátums y peticiones de dimisión

El conflicto ha trascendido lo laboral para convertirse en una encrucijada política de primer orden. Las comunidades autónomas lideradas por el Partido Popular, con la consejera madrileña Fátima Matute a la cabeza, han lanzado un órdago: si el 27 de abril, fecha en la que comenzará la tercera ola de paros, no hay acuerdo, exigirán a Pedro Sánchez la dimisión inmediata de Mónica García.

Mónica García, ministra de Sanidad

Las regiones denuncian encontrarse en una "trampa política", ya que Sanidad pretende incluir mejoras laborales sin aportar la financiación finalista necesaria para que las autonomías las ejecuten, según argumentan los populares. Por su parte, la ministra acusa a los sindicatos de "manipular" y de no querer firmar el acuerdo porque "no saben si se van a poder poner la medalla", a pesar de que el texto les gusta "de puertas para adentro".

A tan solo tres días de la tercera semana de huelga médica, el impacto asistencial se estima que ya ha provocado la cancelación de más de 1,5 millones de actos médicos, incluyendo 150.000 consultas externas y 7.000 intervenciones quirúrgicas. El coste económico del conflicto en regiones como Madrid ya se sitúa en torno a los 11 millones de euros.

La "primavera de movilizaciones" que han diseñado los sindicatos prevé paros de una semana completa cada mes en mayo y junio si no hay un "movimiento político sustancial" por parte del Ministerio. Con las posturas "alejadísimas", España se encamina a un lunes de hospitales a medio gas y una sanidad pública que, en palabras de los propios profesionales, "está en punto de no retorno".


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