Mañana viernes 16, a las once de la mañana, según ha podido saber Gaceta Médica, el Ministerio de Sanidad y el Comité de Huelga volverán a sentarse a la mesa de negociación en un intento por desbloquear el conflicto del Estatuto Marco. Este encuentro se produce a poco más de una semana de comenzar la tercera ola de paros, que durante febrero y marzo ha acumulado más de 1,5 millones de citas médicas perdidas a raíz de una huelga médica que ha llegado hasta el 80% de seguimiento en los hospitales.
La reunión de mañana es la última oportunidad para evitar que el conflicto se cronifique y desemboque en la tercera semana de paros, con la incógnita de la incorporación de las comunidades autónomas a la mesa de negociación, que aunque no estarán presentes mañana, mantienen su ultimátum para el 27 de abril, día en el que los consejeros de sanidad del Partido Popular exigirán formalmente la dimisión de Mónica García si no logra resolver este conflicto.
El Comité de Huelga, integrado por CESM, SMA, Metges de Catalunya, AMYTS, SME y O’MEGA, envió el pasado día 13 una carta al Ministerio y a las consejerías reclamando una reunión conjunta. Los sindicatos argumentan que las CCAA, como responsables directas de la gestión sanitaria, deben conocer "sin distorsión alguna" los elementos del conflicto y el alcance de las propuestas normativas.
Aunque de momento se mantendrá el formato de interlocución directa entre el departamento de Mónica García y los representantes sindicales, este movimiento de los sindicatos médicos busca evitar que el Ministerio actúe como "único filtro" ante unas regiones que se sienten "atrapadas" por la falta de financiación estatal para aplicar mejoras laborales.
Negociación bajo un pacto de silencio
La cita de mañana retoma la senda del diálogo tras el fracaso de la pasada semana, cuando la propuesta ministerial de incluir a la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) como mediadora dinamitó los puentes. El Comité de Huelga calificó aquella iniciativa de "cortina de humo", defendiendo que la complejidad técnica del Estatuto Marco exige un perfil mediador mucho más profesional y laboral.
Finalmente, tras volver a sentarse el lunes 13 de abril, ambas partes acordaron un giro radical hacia la discreción. Han decidido blindar la mesa de negociación del "cruce de titulares" y las filtraciones, estableciendo un pacto de silencio para intentar avanzar sin la presión mediática constante. A pesar de este nuevo clima, las posturas de partida siguen siendo, en palabras de la secretaria general de AMYTS, Ángela Hernández, "alejadísimas".
El éxito de la reunión de este viernes depende de la capacidad de cesión por ambas partes sobre seis demandas que los médicos consideran "irrenunciables", como un Estatuto propio, una mesa de negociación directa, una nueva clasificación profesional (Grupo A1 Plus / Grupo 9), jornadas de 35 horas y guardias voluntarias pagadas al 150% de la hora ordinaria, la posibilidad de una jubilación anticipada, mediante coeficientes reductores por el desgaste de las guardias nocturnas y una protección real de retribuciones en maternidad y lactancia.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad mantiene una postura de "rigidez competencial", calificando la creación del Grupo 9 como "técnicamente inviable" y remitiendo la organización de la jornada de 35 horas a las propias CCAA.
La presión no solo es asistencial, sino también política. El bloque de consejeros de sanidad del Partido Popular ha lanzado un órdago nítido: si para el próximo 27 de abril, fecha de inicio de la nueva ola de paros nacionales, no hay un acuerdo firme, exigirán formalmente al presidente Pedro Sánchez la dimisión inmediata de Mónica García. Consejeras como Fátima Matute (Madrid) han acusado a la ministra de actuar como un "caballo de Troya" que está "reventando la sanidad pública desde dentro".
Con la tercera semana de huelga en el aire y un calendario de movilizaciones que se extiende hasta junio, la reunión de mañana busca desbloquear una situación que comenzó en enero tras conocerse el borrador del Estatuto Marco.