Debido al aumento de casos relacionados con el mpox, la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) ha actualizado el documento ‘Diagnóstico diferencial de las lesiones cutáneas de mpox’ para adaptarlo a la nueva variante del virus. Se trata de una guía dirigida específicamente a los médicos para ayudarles a realizar una mejor identificación de los casos, especialmente con la aparición de la variante clado I, que ha traído nuevas manifestaciones clínicas y complicaciones asociadas.
El informe, ha sido elaborado en colaboración con varias sociedades médicas como la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). El brote actual de mpox presenta la particularidad de que las lesiones cutáneas pueden ser similares a las de otras patologías. El mpox es una infección viral que puede presentar diferentes tipos de lesiones en la piel, tales como máculas, pápulas, vesículas y costras. Signos que también se pueden observar en otras enfermedades comunes como la varicela, el herpes zóster o las infecciones por enterovirus, entre otras.
Así, según este informe de FACME, una de las claves diferenciales para el diagnóstico se encuentra en la rápida evolución de las lesiones de mpox. Pasan de mácula a costra en un plazo de entre tres y cinco días, lo que contrasta con la progresión más lenta de otras enfermedades similares. De este modo, en la guía han enfatizado en que, si bien las lesiones pueden ser dolorosas, no todas las manifestaciones cutáneas en la infección por mpox siguen un patrón estereotipado. Todo ello añade complejidad al diagnóstico.
Variante clado I
La actualización de este informe incluye las nuevas recomendaciones clínicas frente a la aparición de la variante clado I. Se trata de una cepa con un perfil más severo, lo que ha llevado a mejorar la precisión en el diagnóstico. Entre todas las novedades, han destacado las características atípicas, como la aparición de lesiones solitarias o agrupadas. También, la diseminación es más lenta. El objetivo de FACME es ayudar a diferenciar con mayor eficacia el mpox de otras afecciones virales o bacterianas.
Así, han insistido en que los profesionales de Atención Primaria y los especialistas en dermatología e infecciones deben estar atentos a la evolución de los brotes y a los cambios en las características de las lesiones en los pacientes. Además, la guía refuerza la importancia de la anamnesis detallada. Han considerado factores como el historial de viajes, el contacto con animales exóticos, y el comportamiento sexual del paciente. Todos estos aspectos pueden ser determinantes para sospechar la presencia de mpox.
Material gráfico y otros recursos
La guía cuenta con un amplio catálogo gráfico donde pueden observarse claramente los diferentes tipos de reacciones producidas por el mpox. Con ello pretenden facilitar el diagnóstico visual y la comparación entre las diferentes fases y tipos de lesiones observadas en casos confirmados de mpox con aquellas de otras enfermedades cutáneas. Se trata de una herramienta enfocada en escenarios de atención rápida o cuando no es posible realizar pruebas virológicas inmediatas.
Además de este material gráfico, FACME ha incluido otros recursos prácticos para el manejo de los pacientes. Entre ellos, guías rápidas de actuación, recomendaciones de aislamiento y tratamiento sintomático, así como protocolos para la realización de pruebas diagnósticas. Estas herramientas permiten un abordaje más integral de la enfermedad, lo que minimiza el riesgo de contagio y mejorando la gestión clínica.
Prevención y el tratamiento
Por último, la actualización de la guía de FACME también ha recalcado la importancia de la vacunación y el aislamiento como métodos principales para contener la propagación de mpox. Aunque la vacunación todavía no es universal, se recomienda para grupos de alto riesgo. Sobre todo al personal sanitario y personas en contacto directo con casos confirmados.
En cuanto al tratamiento, han recalcado que no existe un tratamiento antiviral específico para el mpox. Sin embargo, los cuidados generales, como el manejo del dolor, la hidratación adecuada, y el tratamiento de infecciones bacterianas secundarias, son esenciales para reducir las complicaciones. La guía también recuerda que en los casos graves o cuando existe un riesgo elevado de complicaciones, como en pacientes inmunocomprometidos, se deben considerar antivirales como tecovirimat. Si bien, su disponibilidad sigue siendo limitada.
