Falta de reconocimiento, infradiagnóstico y subestimación, principales retos en el abordaje de la obesidad

La Alianza por la Obesidad recoge 12 propuestas en un informe para disminuir el impacto de la patología en España.

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Alianza por la Obesidad.
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La falta de reconocimiento de la obesidad como enfermedad crónica, el diagnóstico tardío y la infravaloración de la propia condición real del peso por los propios pacientes se alzan como los principales problemas para el abordaje de la obesidad en España. Así se ha puesto de manifiesto durante la jornada "Situación sanitaria y social de las personas con obesidad en España".

El informe, presentado por la Alianza por la Obesidad, ha señalado también las barreras que obstaculizan el manejo de la enfermedad, como la falta de circuitos asistenciales y la escasa concienciación que tienen los pacientes sobre que sufren la propia patología.

Tal y como ha recordado Agustín Santos, presidente de la Comisión de Sanidad, el abordaje de la obesidad consume el 7 por ciento de los recursos sanitarios. “Se trata de un problema que va más allá del tratamiento sanitario. Tenemos que intervenir en varios ámbitos, desde la educación primaria hasta en las instituciones sanitarias de la tercera edad”, ha enfatizado.

Los especialistas han reclamado la necesidad de reconocer la obesidad como enfermedad crónica y multifactorial en España porque “no sólo mejoraría la prevención y atención, sino que también impulsaría la investigación y la inversión en políticas de salud pública para abordar este creciente problema”, ha insistido Victoria Buiza, portavoz de la Alianza por la Obesidad y presidenta de la asociación AB Híspalis Nacional.

Infradiagnóstico y falta de coordinación asistencial

El 37 por ciento de los pacientes tarda más de un año en ser diagnosticado. Asimismo, en el estudio se observa que un tercio de los pacientes con obesidad no ha recibido atención específica; solo el 67 por ciento de los pacientes con obesidad recibe algún tipo de atención sanitaria para la misma, estando atendidos de media por dos o tres especialistas.

Por su parte, Federico Luis Moya, director Ejecutivo de la Asociación Bariátrica Híspalis, ha denunciado que los pacientes no disponen de herramientas para controlar su alimentación y enfermedad y, que, en muchas ocasiones, “son tratados como una persona vaga adicta a la comida basura”.

Albert Lecube, vicepresidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), ha recordado que esta enfermedad es por lo general “heterogénea y multifactorial”, con un gran impacto en las actividades cotidianas y con una fuerte discriminación laboral.

En esta misma línea, Irene Bretón, miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), ha alertado de que la obesidad está claramente infradiagnosticada y que existe una coordinación inadecuada en la atención entre diferentes profesionales sanitarios y entornos clínicos. “En general, hay una falta de individualización y personalización de la atención a las necesidades del paciente, también las emocionales, y una escasa información y formación sobre esta enfermedad y sus consecuencias”, ha resaltado.

Entre otros datos del informe, los profesionales de especialidades como endocrinología, atención primaria y nutrición son los más frecuentemente involucrados, mientras que disciplinas igualmente relevantes, como la psicología o medicina interna, tienden a desempeñar para ellos un papel secundario en la atención, dejando necesidades críticas de los pacientes sin cubrir.

Estas deficiencias en la coordinación y continuidad asistencial y la ausencia de un enfoque multidisciplinar integral comprometen la calidad de la atención sanitaria. La atención psicológica especializada y la terapia conductual son un ejemplo. Estas disciplinas se destacan como un componente esencial en el abordaje de la obesidad y, sin embargo, el 71 por ciento de los participantes en el estudio no ha tenido acceso a este tipo de tratamiento, a pesar de que el 56 por ciento de ellos considera que habría sido beneficioso y solo el 29 por ciento ha tenido acceso a atención psicológica especializada.

Formación, información y concienciación

Durante la mesa de debate, los ponentes han resaltado la escasa concienciación que tienen los pacientes sobre su enfermedad y los problemas derivados de las demoras en el diagnóstico.

“Cuando llegan a los servicios de medicina interna, los pacientes no acuden porque consideren que sufren obesidad, sino porque han sufrido un problema cardiovascular o renal”, ha destacado Juana Carretero, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

En esta misma línea, Paola Martínez, miembro del Grupo de Trabajo del Área de EndocrinoMetabólica y Nutrición de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), ha resaltado que hay una “subestimación” de su propia condición. “Cuando se comunica el diagnóstico se sienten sorprendidos o incluso ofendidos”, ha añadido.

No obstante, José Manuel García, vocal de la Federación Española de Diabetes (FEDE), ha denunciado que, en muchas ocasiones, los profesionales sanitarios se enfocan en las enfermedades derivadas de la propia obesidad como puede ser la diabetes, “y no en la propia patología principal”.

Asimismo, como ha explicado Esteban Martín, cirujano bariátrico del Hospital Clínico San Carlos y tesorero de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO), cuando el paciente llega a su consulta, “acude ya muy informado, formado y convencido, tras muchos años de recorrido por el sistema asistencial. Sin embargo, le tienes que dar ‘la noticia’ de que hay lista de espera de un año para someterse a la cirugía bariátrica”, ha lamentado.

La estigmatización en el ámbito sanitario y social es otro desafío que afecta negativamente la calidad de la atención sanitaria y el bienestar de los pacientes, incluyendo los ámbitos laborales, educativos, familiares y sociales en general. Este prejuicio surge de la percepción generalizada de que la obesidad es el resultado de una falta de voluntad y malos hábitos, así como de estereotipos negativos relacionados con la obesidad.

“La obesidad está muy relacionada a hábitos que tenemos ahora en la sociedad. Por ello, debemos comenzar con la educación en salud desde las escuelas”, ha resaltado Tomás Fajardo, presidente de CardioAlianza.

Las propuestas para disminuir el impacto de la obesidad

La alianza estratégica propone 12  propuestas que se enfocan en una atención más efectiva y en la promoción de un enfoque integral de la enfermedad para mitigar el impacto en la salud y el bienestar de las personas afectadas:

·       Potenciar el reconocimiento real de la obesidad como una enfermedad crónica.

·       Desarrollar campañas de concienciación y sensibilización sobre la obesidad.

·       Desarrollar programas de educación y promoción de la salud en escuelas.

·       Realizar acciones de formación y concienciación para profesionales sanitarios.

·       Implementar programas de detección precoz del exceso de peso de manera sistemática.

·       Establecer protocolos de diagnóstico integral.

·       Establecer protocolos de tratamiento y seguimiento personalizados e integrales.

·       Instaurar equipos multidisciplinarios específicos para el abordaje de la obesidad.

·       Incorporar la cirugía bariátrica en las listas de priorización de los sistemas sanitarios, ampliar su oferta y garantizar un seguimiento adecuado tras la cirugía.

·       Establecer protocolos de comunicación y coordinación entre los diferentes profesionales sanitarios.

·       Ampliar el acceso a la atención psicológica especializada y la terapia conductual.

·       Promover la corresponsabilidad del paciente a través de la información y educación sanitarias.


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