Faltan 130.000 enfermeras en España: hay 6,36 por cada 1.000 habitantes

El Consejo General de Enfermería (CGE) denuncia que España sigue por debajo de la media europea en cuanto a ratio de profesionales, situada en 8,19 enfermeras por cada 1.000 habitantes

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El Consejo General de Enfermería (CGE) ha presentado los últimos datos sobre la ratio de profesionales de enfermería en España. Aunque en el último año ha experimentado un ligero incremento —de 6,30 en 2023 a 6,36 en 2024—, el avance es prácticamente imperceptible si se compara con el objetivo a alcanzar: la media europea, que se sitúa en 8,19 enfermeras por cada 1.000 habitantes. El informe destaca que Navarra es la comunidad autónoma con la mejor dotación, con un ratio de 8,92, superando incluso la media europea.

Florentino Pérez Raya, presidente de CGE, advierte con preocupación sobre la situación crítica que atraviesa el sistema sanitario español por la falta estructural de profesionales de Enfermería. "Llevamos años alertando, y los datos más recientes lo confirman: hacen falta al menos 132.000 enfermeras para alcanzar los estándares europeos. Sin embargo, no se ponen los medios necesarios y el problema se cronifica".

La escasez de profesionales repercute directamente en la calidad de la atención que reciben los ciudadanos. "No se trata solo de que falten enfermeras, sino de que esto provoca listas de espera, saturación en quirófanos y centros de salud, y una atención deficiente en momentos críticos, como el verano", explica Pérez Raya. "Y no somos solo nosotros quienes lo decimos, lo reconoce el propio Gobierno".

En cuanto a las cifras desglosadas por comunidades, Adriana Díaz, del Instituto Español de Investigación Enfermera del CGE, destaca que Navarra sigue liderando el ranking de enfermeras con relación a la población que deben atender, con 8,92 enfermeras por cada mil habitantes y se convierte en la única que supera la media europea. País Vasco (8,09), Canarias (7,55), Castilla y León (7,49), Aragón (7,4), Asturias (7,34), Melilla (7,24), Extremadura (7,15), Ceuta (7,10), Cantabria (6,77), Madrid (6,54), La Rioja (6,51) y Cataluña (6,5) son las comunidades que también superan la media nacional.  

Por su parte, Castilla-La Mancha (6,26), Islas Baleares (6,13), Andalucía (5,56), Comunidad Valenciana (5,56), Galicia (5,16) y Murcia (4,99) son las comunidades con peores ratios en el año 2024. "Existen enormes desigualdades entre comunidades y con respecto a la media nacional y europea. Los datos reflejan una pequeñísima subida en comparación con años anteriores, pero este aumento es tan leve que no puede ser reseñable, ya que la falta de profesionales sigue siendo un problema grave de nuestro sistema", explica Díaz.

Además, Díaz explica que la falta de profesionales no es un problema exclusivo de España: "A nivel europeo también se está produciendo una disminución de profesionales, pero en nuestro país la falta de respuesta es más alarmante. Hay que tomar medidas ya. La falta de enfermeras no es solo un problema estructural: es una amenaza directa para la salud de la población”.

Inequidad territorial

Asimismo, a raíz de estos datos, el secretario general del CGE, Diego Ayuso, destaca el problema de la inequidad territorial. "No es admisible que la atención sanitaria varíe tanto en función de la comunidad autónoma. Navarra y el País Vasco, por ejemplo, están cerca del estándar europeo, mientras que regiones como Murcia se encuentran a la mitad. No puede haber ciudadanos de primera y de segunda en función de dónde vivan".

Numerosos estudios internacionales demuestran la correlación directa entre la dotación de personal de enfermería y la salud de los pacientes. El último, uno publicado por investigadores del Reino Unido en el British Medical Journey (BMJ), en el que se asocia la escasez de enfermeras con el riesgo de muerte de los pacientes y demuestra que es coste-efectivo revertir esa escasez. "Cuando no hay suficientes enfermeras, aumentan los reingresos, la mortalidad y la duración de las hospitalizaciones. No solo es una cuestión de humanidad y derechos: es una cuestión de eficiencia económica", afirma Ayuso.

Los datos del estudio lo avalan: por cada punto que baja la ratio de enfermería, se incrementa en un 1% el riesgo de reingreso, en un 8% la mortalidad y en un 69% la duración de la estancia hospitalaria (de cinco a ocho días, de media).

La situación se agrava con la pérdida progresiva de profesionales. En 2024, más de 1.470 enfermeras solicitaron el reconocimiento para trabajar en el extranjero, siendo Estados Unidos y Noruega los principales destinos. "Formamos profesionales altamente cualificados que luego emigran por falta de reconocimiento y condiciones laborales precarias”, apunta Ayuso.

A esto se suma el ritmo de jubilaciones, que ya supera al de nuevos egresados. Aunque cada año se gradúan cerca de 10.000 enfermeras, muchas no se incorporan al sistema público o directamente abandonan la profesión por falta de perspectivas. “Hemos recopilado los datos de profesionales que han emigrado entre enero y junio de este año, y ya superan el millar. Todo apunta a que 2025 podría marcar un récord histórico de enfermeras que se marchan a trabajar al extranjero".

Falta estructural de plantilla en verano

Asimismo, la llegada del verano tensiona aún más el sistema. Las vacaciones de los profesionales no se cubren adecuadamente por la falta estructural de plantilla. "Hay servicios donde deberían trabajar 10 enfermeras y apenas quedan cuatro o cinco. Esto pone en riesgo la seguridad del paciente, especialmente en áreas sensibles como los cuidados intensivos, donde la ratio adecuada debería ser de una enfermera por cada dos pacientes, pero en muchos casos se llega a uno por cada cuatro", denuncian desde el CGE.

Además, la falta de profesionales especializados complica aún más la situación. "No basta con tener enfermeras generalistas: se necesitan profesionales con formación específica para áreas como críticos, pediatría o salud mental", señalan.

Ayuso insiste en que es urgente planificar a medio y largo plazo, empezando desde ya. "Si empezamos a actuar ahora, veremos resultados hasta dentro de cuatro años, que es el tiempo que tarda una enfermera en completar su formación universitaria. Hay que dimensionar adecuadamente el número de plazas universitarias, mejorar las condiciones laborales, reconocer el nivel profesional real de las enfermeras y trabajar por una distribución más equitativa entre comunidades".


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