Así están enfrentando los hospitales la ola de gripe que provoca la variante K: «Vivimos la tormenta perfecta»

Urgencias al límite tras registrar incrementos de hasta el 20% en la demanda: los profesionales advierten de una situación "muy delicada" ante la falta de camas libres y la llegada de los días más conflictivos de la Navidad.

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La temporada invernal ha traído consigo un desafío mayúsculo para el sistema sanitario español. Lo que en años anteriores era una onda epidémica previsible tras las festividades navideñas, este año se ha transformado en un fenómeno temprano y de una intensidad inesperada. La circulación de la gripe se ha intensificado de tal manera que ya se confirma como el virus dominante, desplazando ampliamente al COVID-19 y al VRS en las consultas y servicios de urgencias de todo el país.

Según los últimos datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA), correspondientes a la tercera semana de diciembre, la incidencia de la gripe ha escalado de forma meteórica hasta los 446,6 casos por cada 100.000 habitantes, partiendo de los 353,3 de la semana previa. Este ascenso se traduce en una realidad palpable en los pasillos de los hospitales: la positividad en las muestras ya alcanza el 55,2%, una cifra que refleja una circulación viral "intensa y sostenida". Por ello hemos querido hablar con los actores claves entre las bambalinas de las urgencias hospitalarias para conocer como están viviendo esta ola adelantada antes de las fiestas navideñas.

Una presión asistencial sin precedentes

Los servicios de urgencias son el termómetro de la situación gripal, unos servicios que, según Javier Millán, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), que "la verdad es que estamos batiendo cifra récord de asistencia". Tras el puente de la Constitución, algunos centros "experimentaron incrementos de entre el 15% y el 20% en las urgencias habituales", lo que ha obligado a activar planes de contingencia para evitar el colapso total.

Millán advierte de que el problema va más allá de un simple pico estacional, ya que "el colapso de los servicios de urgencias con las salas de espera, como vemos, abarrotadas de gente, largas muchas horas en espera de atención o pacientes ingresados en espera de una cama de hospitalización en los pasillos... es el fracaso, no solo por el colapso de los servicios de urgencia, sino el fracaso de nuestro sistema sanitario. Lo que vemos con preocupación es lo que puede ocurrir ahora que se acercan días festivos y además, durante los días festivos muchas veces el único recurso de al sistema sanitario que tiene el ciudadano son los servicios de urgencias".

El factor de la variante K y el adelanto de la ola

Una de las claves de este año es la aparición de la variante K, que ha provocado un adelanto del pico epidémico de tres semanas respecto a años anteriores. "Habitualmente, este nivel de presión se esperaba para mediados de enero, pero este año la tormenta ha llegado antes de Nochebuena", explica Juan Pablo Orcajada, director de Enfermedades Infecciosas del Hospital del Mar, añadiendo que “la vacuna de la gripe no acaba de cubrirla del todo; frena hospitalizaciones y cuadros graves, pero no es capaz de reducir igual la transmisión”, que recuerda que aunque hay un aumento de casos, "el pico más severo para los mayores aún no ha llegado". Esta mayor capacidad de contagio ha provocado que "el virus se propague con mucha vigorosidad y rapidez, afectando inicialmente a niños y jóvenes, donde las tasas de infección son mucho mayores, para luego trasladarse a la población más adulta y vulnerable, que es la que acaba saturando los ingresos hospitalarios".

Aunque, como indica CANARIAS, “desde la pandemia de la COVID-19, la capacidad diagnóstica es excelente, y disponemos de paneles para el diagnóstico que facilitan enormemente nuestra gestión. Pero, sin embargo, la rapidez en el diagnóstico no soluciona la falta de espacio físico".

El "tapón" en las urgencias: falta de drenaje y personal

El verdadero problema estructural que denuncian los profesionales no es solo la afluencia de pacientes, sino "el drenaje hacia las plantas de hospitalización", según Paloma Repila, portavoz de SATSE, que denuncia que "a menudo no encuentran una cama libre en planta, quedando atrapados en los pasillos o boxes de urgencias. Cualquier protocolo o plan de actuación frente a la gripe será insuficiente, parcial e ineficaz si no contempla el refuerzo de las plantillas enfermeras”. Según SATSE, España arrastra un déficit estructural de 100.000 profesionales para alcanzar la media europea, una carencia que se vuelve crítica en estos picos de demanda.

Esta sobrecarga física y emocional está haciendo mella en los equipos. "Trabajar a destajo, doblar turnos y convivir con la sensación de no poder llegar a todo genera niveles de estrés y ansiedad preocupantes. Se produce la 'tormenta perfecta': medidas de prevención que no usa el grueso de la población, unido a plantillas insuficientes”, lamentan desde el sindicato, subrayando que tras la pandemia muchas promesas de mejora del Sistema Nacional de Salud han "caído en saco roto".

Mientras, para SEMES, "una planificación adecuada es fundamental. Dimensionar los recursos y los espacios en muchos servicios de urgencias es algo imprescindible si no queremos continuar repitiendo las mismas escenas.

Perfil del paciente: la gripe no es "una enfermedad banal"

"Aunque la gripe circula masivamente entre los jóvenes, los que terminan ocupando las camas hospitalarias son mayoritariamente personas mayores o pacientes con patologías de base", apuntan desde SEMES. El informe SiVIRA destaca datos alarmantes: la tasa de hospitalización por infección respiratoria aguda grave asciende a 21,5 casos por 100.000 habitantes. Además, casi uno de cada cinco pacientes hospitalizados (19,5%) desarrolla neumonía, y la letalidad acumulada se sitúa en el 4,1%.

“Lo que condiciona la gravedad de los pacientes es fundamentalmente sus comorbilidades”, recuerdan los urgenciólogos del Hospital del Mar, con pacientes con EPOC, insuficiencia cardíaca o inmunodepresión, que ven cómo la gripe descompensa su situación clínica, requiriendo ingresos más prolongados y complejos.

El mensaje a la población: responsabilidad y autocuidado

Ante el riesgo de colapso, los expertos insisten en la importancia de usar los recursos con "prudencia y responsabilidad", ya que durante las fechas navideñas los recursos asistenciales son menores, provocando que la población desborde las urgencias. El mensaje para las personas previamente sanas es "manejar la enfermedad en el domicilio ante cuadros leves, con reposo y antitérmicos", "priorizando la Atención Primaria, acudiendo a los hospitales solo en caso de falta de aire, fiebre elevada y mantenida...", recordando que "la vacunación, junto a las mascarillas, sigue siendo la herramienta más potente para evitar hospitalizaciones y complicaciones", explican desde el Hospital del Mar.

Un horizonte incierto ante los días festivos

La preocupación de los profesionales se centra ahora en el final del año. “Vemos con preocupación lo que puede ocurrir porque se acercan días festivos y el único recurso para el ciudadano son los servicios de urgencias”, advierte Javier Millán desde SEMES.

Ante la previsible intensificación de la ola en las próximas semanas, coincidiendo con los días festivos de Navidad, que suelen ser momentos de gran conflicto por el cierre de otros dispositivos asistenciales, los profesionales sanitarios insisten en la importancia de la prevención, gracias a la vacunación y el uso de mascarillas, y la utilización responsable del sistema. Además, "las medidas preventivas no farmacológicas como la ventilación, la higiene de manos, el quedarse en casa si se tienen síntomas o usar mascarilla y, especialmente, la vacunación, son fundamentales".

Para evitar que estas imágenes de saturación se conviertan en una "triste estampa recurrente", los profesionales exigen "medidas que vayan más allá de los parches estacionales". Piden una planificación adecuada, dimensionar los espacios al volumen real de pacientes y un "gran pacto por la sanidad" que aborde el déficit de profesionales, especialmente "ante un horizonte donde el 40% de los médicos de urgencias superará los 55 años en 2035".


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