Los hospitales han comenzado la jornada con su ajetreo habitual: pacientes entrando y saliendo, analíticas, pruebas diagnósticas y quirófanos en marcha. Sería un día cualquiera de no ser por el arranque de la huelga indefinida convocada contra el acuerdo del nuevo Estatuto Marco impulsado por el Ministerio de Sanidad. El pasado sábado, una manifestación multitudinaria en el centro de Madrid dio el pistoletazo de salida a cinco días de paro, del 16 al 20 de febrero, y abrió un calendario de movilizaciones que se prolongará hasta junio.
En el Hospital General Universitario Gregorio Marañón la huelga no se anuncia con carteles en las paredes, pero se percibe en las consultas suspendidas y en la indignación de algunos pacientes cuyas pruebas han sido canceladas porque sus médicos han decidido secundar el paro. Una médica joven del servicio de Ginecología explica a este medio los motivos de su adhesión: “Somos los más explotados, la ministra sabe cómo es. Nuestras guardias no cotizan para la jubilación. El sistema se sostiene gracias a nosotros y con esta situación se va a caer abajo”.
"El sistema se sostiene gracias a nosotros y con esta situación se va a caer abajo”
En la misma línea, Pilar Martín, facultativa del centro, subraya que el malestar no es nuevo: “Queremos ser escuchados, queremos que el estatuto se haga con los médicos y no en contra de nosotros. No nos han llamado para nada. Tenemos una serie de reivindicaciones que son absolutamente lógicas”. Entre ellas, menciona la carga asistencial: “No se puede seguir trabajando 50 horas a la semana como se supondría que no dejarían a un bombero o a un policía trabajar esa cantidad de horas. La población cada vez está más envejecida. Yo ya me preocupo como paciente”.
Martín advierte además de las consecuencias a medio plazo: “Los jóvenes no quieren esta vida y están desertando. Se marchan a otros países, se van a la privada, dejan de ser médicos. Esto es un problema muy importante de la sociedad y no lo están teniendo en cuenta en absoluto”.
Por primera vez, los principales sindicatos médicos del país —la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O’MEGA)— realizan una huelga médica unidos contra el nuevo Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad.
En el Hospital Universitario La Paz, Fernanda Pedrero, otorrinolaringóloga, explica que esta es “la primera de las huelgas indefinidas que vamos a hacer semanalmente hasta el mes de junio, una a la semana, para reivindicarnos contra el Estatuto Marco que ha propuesto nuestra ministra de Sanidad”.
Preguntada por las principales reclamaciones, Pedrero insiste en la necesidad de un marco propio: “Lo primero, y en lo que están de acuerdo todos los sindicatos médicos nacionales, es que tenemos que tener un estatuto propio y un lugar de negociación propio. Los sindicatos generales no nos representan; los médicos somos aproximadamente un 10% de sus filas”.
"Los sindicatos generales no nos representan; los médicos somos aproximadamente un 10% de sus filas”
A su juicio, la desproporción es evidente en la organización de las guardias: “Por cada hora de guardia de 24 horas hay un médico, mientras que hay tres turnos —mañana, tarde y noche— de enfermería, celadores, auxiliares, técnicos y otros compañeros. Es imposible que nos representen en igualdad de condiciones”.
No todos los facultativos comparten esta postura. Un joven médico de Urgencias, que prefiere no identificarse, reconoce a este medio que esta “un poco cansado de las huelgas y las manifestaciones”. Acudió a las primeras movilizaciones y secundó el primer paro porque consideraba que el borrador filtrado del Estatuto Marco “era injusto” con su profesión. Sin embargo, su visión ha evolucionado: “Creo que el acuerdo está bastante bien. Lo único que me genera incertidumbre son las horas de guardia y que se rijan por las necesidades del servicio; por el resto estoy bastante conforme”.
Con todo, introduce un matiz pragmático: “Realmente luego dependerá de las comunidades autónomas, así que no sé si valdrá de mucho todo esto”. No hará huelga porque, asegura, “el Ministerio ha dejado claro en muchas ocasiones que no hará un estatuto propio” y porque considera que el debate “ha llegado a un punto algo clasista”.
En el Hospital Universitario La Princesa se percibe un ambiente similar. Los carteles anunciando la huelga médica, no están los pasillos o en los ascensores como otras veces, se pueden ver en las salas de espera: "Huelga General de Médicos del 16/02 al 20/02. Disculpen las molestias". Los que si han notado la huelga desde el inicio son los pacientes: “No entiendo por qué no nos avisaron de que nos cancelaban la consulta con el médico”, comenta una mujer junto a su hija a este medio.
“Está claro que nuestras condiciones laborales son pésimas y cada vez van a peor”
Al igual que en el Gregorio Marañón, dentro del hospital conviven distintas posturas sobre la huelga. En la planta de neumología, una médica explica que actualmente está de servicios mínimos, pero que tiene previsto sumarse a la huelga este miércoles: “Está claro que nuestras condiciones laborales son pésimas y cada vez van a peor”.
Añade que tenía muchas expectativas puestas en el nuevo Estatuto Marco, pero que tras un año de conflicto su entusiasmo ha disminuido: “Mi principal problema son las guardias. Pensaba que la ministra eliminaría las guardias de 24 horas, pero con la coletilla de 'las necesidades del servicio', creo que no habrá cambios”.
Por otra parte, dos médicos del área de digestivo aseguran que no apoyan la huelga: “No tiene sentido seguir con un conflicto que está claro que no se va a resolver. Sanidad no va a ceder, ya lo ha dejado claro con el Estatuto propio; seguir insistiendo solo quema a los profesionales”.
Manifestación en el Gregorio Marañón
Mientras tanto, a las puertas del hospital, decenas de profesionales convocados por Amyts se concentran entre consignas y pancartas. “Mónica, escucha, esta era tu lucha”; “Estas son las manos que te cuidan”; “No es guardia, es extraordinaria”, corean. En los carteles se leen mensajes como “Nos obligan a operarte sin dormir”, “Llevo 24 horas sin dormir, ¿te opero?” o “Vocación no justifica explotación”.
La secretaria general de Amyts, Ángela Hernández, reclama ante los medios soluciones estructurales: “Dejen de lanzarse la pelota unos a otros y pongan soluciones para profesionales y para pacientes, que son muy necesarias”. A su juicio, “lo discriminatorio es lo que hay ahora mismo, y la ministra lo sabe perfectamente porque ha trabajado como médica en este sistema. Lo que pasa es que la política partidista ha ganado a la médica hace tiempo, y es doloroso ver que te lo haga un compañero”.
“Dejen de lanzarse la pelota unos a otros y pongan soluciones para profesionales y para pacientes, que son muy necesarias”
Hernández recuerda que el Estatuto Marco data de 2003: “Desde entonces han pasado todos los colores por el Gobierno central y nadie ha hecho nada para facilitarlo”. Por ello, insta a las comunidades autónomas a actuar: “Creo que es el momento de que las comunidades den un paso adelante. Legislativamente ya pueden hacerlo, y será la forma de atraer y fidelizar médicos en lugar de que continúe la diáspora hacia el extranjero o hacia otros ámbitos”.
La dirigente sindical lanza una última advertencia: “Hay ciertas defensas de la gestión directa de la sanidad pública que van a acabar con la gestión directa de la sanidad pública, porque esto no es sostenible”.