La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) ha dado un golpe encima de la mesa para intentar que el MIR de Infecciosas no se quede en un limbo por el que transita en los últimos tres años. La semana pasada, sus máximos representantes registraron oficialmente en el Ministerio de Sanidad la solicitud para crear el esperado MIR de Infecciosas, lo que fuerza una votación en seis meses que desatasque su creación.
A partir de ahora llega la hora de la verdad: los dirigentes políticos, tanto a nivel ministerial como de las comunidades autónomas tendrán que decidir si validar la petición o rechazarla después de tres años de grupos de trabajo pero pocos avances efectivos. Como explica el presidente de SEIMC, Javier Membrillo, a Gaceta Médica, era necesario un giro de guion para no volver a la casilla de salida y solucionar una situación anómala en nuestro entorno: “Somos el único país de la UE sin esta especialidad”.
P. Ahora ya no hay marcha atrás. ¿Qué esperáis de los próximos meses? ¿Sois optimistas? ¿Puede salir adelante la especialidad?
R. Era un paso necesario porque estábamos en una situación de parálisis. El grupo de trabajo está buscando un consenso que no llega. Han pasado ya tres años desde que presentamos la solicitud y corremos el riesgo de que la legislatura acabe volviendo otra vez a la casilla de salida. Ya hemos escuchado muchas veces en las últimas décadas promesas de distintos ministros que han quedado en nada y también hemos visto muchos procedimientos que se suspenden cuando acaban las legislaturas.
Y mientras tanto, como bien sabe la ministra, a final de esta década se jubilará un tercio de los profesionales que trabajan en los servicios y unidades de Enfermedades Infecciosas de España. Ya no llegamos a tiempo para el recambio generacional y corremos el riesgo de perder todo lo que se ha conseguido durante estas décadas y todo ese trabajo de los pioneros.
P. Sorprende la situación después de que en los últimos años, especialmente a raíz de la pandemia y otros casos de crisis sanitarias muy mediáticas, haya quedado más que demostrada vuestra importancia.
R. No sé qué más hace falta. No sé si otra pandemia, o si hacen falta más estudios y ensayos clínicos que demuestren la disminución de la mortalidad en múltiples escenarios de infecciones graves comparando la atención médica del especialista en Enfermedades Infecciosas frente a la atención médica del especialista en Medicina Interna. Además se nos está pidiendo aportaciones para la elaboración de reales decretos de preparación y respuesta frente a futuras pandemias, para la confección de reservas estratégicas, de amenazas en salud pública, de creación de agencias españolas de salud pública…
Lo que quiero decir es que las epidemias, las pandemias y las enfermedades infecciosas están en primera línea y son un problema de salud creciente. Frente a todo esto somos el país de Europa con peor formación para responder ante ellas y, desgraciadamente, se está ralentizando el proceso porque se presenta una alternativa de una pseudoespecialidad en la que seguiríamos siendo los peor formados de Europa con un modelo lleno de incertidumbres y, además, muy largo. Estamos hablando de nueve años de formación de los cuales solo dos años serían formación de Enfermedades Infecciosas. Esto nos llevaría a lo mismo que pasó en Francia: un fracaso absoluto.
P. ¿Y qué opinan vuestros colegas de otros países cuando ven que en España seguimos sin la especialidad de Infecciosas?
R. No lo entienden y yo ya no sé qué responderles. Somos el único país de la Unión Europea sin la especialidad de Enfermedades Infecciosas, también de la Alianza Latinoamericana de Enfermedades Infecciosas. Ahora que estamos más sensibles a las cuestiones de Defensa, España es también el único país de la OTAN sin especialidad en Enfermedades Infecciosas. Somos una anomalía y no lo entienden.
Nuestros colegas nos dan todo su apoyo y, al final, acaban diciéndonos que la única explicación a esta situación es que haya algún poder que no quiera estos especialistas porque cree que va a perder, valga la redundancia, su cuota de poder. No hay ningún argumento científico ni formativo para que España no tenga una especialidad de Enfermedades Infecciosas.
P. La sociedad valora mucho el trabajo realizado frente a emergencias sanitarias como la pandemia pero, ¿es consciente la sociedad de que los especialistas en Infecciosas no tienen a día de hoy una especialidad en España?
R. La sociedad no es consciente de que tiene este problema. El paciente en general, cuando tiene un problema, ve que a su habitación llega un médico y le pone un antibiótico. Y no se da cuenta de que ese médico, en algunos casos, no está formado para poner el antibiótico que pone. Ni de que en otros casos, no todos, el antibiótico que está prescribiendo es inadecuado. Y en ese punto estamos perdiendo unas horas que está demostrado que conllevan un mayor riesgo de que ese paciente muera o quede con secuelas permanentes.
P. Se ha hablado mucho del grupo de trabajo del Ministerio que está trabajando en la especialidad. Si habéis dado este paso es porque no veis avances, ¿qué os dicen?
R. Lo último que el Ministerio nos dice es que sigue intentando llegar a un consenso y que la decisión que hemos tomado conlleva un riesgo importante, como es ir a una votación que, en caso de tener un resultado negativo, supondría que no podríamos volver a presentar el expediente hasta dentro de cinco años.
P. ¿Cree que tienen sensibilidad frente a su petición?
R. Nos escuchan y nos han recibido todos. Hablamos periódicamente con la directora general de Ordenación Profesional, Celia Gómez; y nos han recibido también tanto la ministra, como el secretario de Estado, el director de Salud Pública, el del CCAES… Pero la información que recibimos del trabajo interno es muy escasa. Además, concretamente desde principios de este año, hemos recibido la indicación de no interferir y se nos está reduciendo cada vez más la información a la que a la que tenemos acceso. Únicamente se nos dice que no hay consenso.
Entonces, llegados a este punto, creemos que debe haber una votación. Y si la votación es negativa, que los consejeros de Sanidad de las comunidades autónomas que voten en contra les expliquen a sus votantes, que son los pacientes, que no quieren especialistas en Enfermedades Infecciosas para atenderles en igualdad de condiciones que en el resto de Europa.
P. ¿Cuándo llegará el día D?
R. En seis meses como máximo se van a tener que posicionar las consejerías. Si quieren, pueden votarlo la semana que viene, pueden elevarlo a la Comisión de Recursos Humanos y se puede estar empezando a preparar un real decreto el mes que viene. Esto es una cuestión exclusivamente de voluntad política de los partidos que están en el gobierno de las comunidades autónomas que tienen que tomar la decisión.