Interior confirma que mantiene el diálogo para mejorar la figura de las enfermeras penitenciarias

Tras una reunión en abril, las enfermeras afectadas han afirmado que "la situación sigue absolutamente igual y no se ha avanzado en nada".

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El Consejo General de Enfermería (CGE) ha pedido al Ministerio del Interior que "no deje abandonadas a las enfermeras de prisiones", ya que recuerdan que en abril se comprometieron a potenciar su figura. Así, las enfermeras afectadas afirman que "la situación sigue absolutamente igual y no se ha avanzado en nada". Sin embargo, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha confirmado a Gaceta Médica que siguen manteniendo el diálogo con estos profesionales. Así, "en estos meses se ha trabajado en las cuestiones planteadas".

De esta forma, Instituciones Penitenciarias ha insistido en que "el proceso no está agotado". No obstante, el CGE ha calificado esta situación como "abandono" a estas profesionales. Según han destacado en un comunicado, las enfermeras de centros penitenciarios "trabajan en siguiendo una normativa obsoleta de 1981, muy alejada del trabajo que se realiza en la actualidad". Por ello, han criticado el hecho de que aún no se hayan actualizado sus competencias desde hace años y ha acusado al Gobierno de "ignorar este problema, a pesar de las promesas de solucionarlo".

En concreto, el Consejo ha lamentado la falta de avances. Todo ello, a pesar de que han transcurrido seis meses desde que la subdirectora general de Sanidad Penitenciaria, Carmen Martínez, y el subdirector general de Recursos Humanos, Eugenio Arribas, "se comprometiesen a poner sobre la mesa la necesidad de abordar este asunto de manera inmediata", tal y como han recalcado.

Esperando avances en las condiciones laborales

Así, estos profesionales siguen esperando cualquier tipo de avance que mejore sus condiciones laborales. Precisamente, durante las I Jornadas Nacionales de Enfermería Penitenciaria, a principios de este mes de octubre, el presidente de la Asociación Nacional de Enfermeros de Instituciones Penitenciarias (ANEP), Eusebio Espuela, así lo corroboró. Entre otros motivos, por la relación de estas mejoras laborales y la motivación profesional. "Continúan vigentes las funciones definidas por el artículo 324 del Reglamento Penitenciario de 1981. Nuestras condiciones económicas en cuanto al valor de la hora de guardia y a nuestro complemento específico, siguen en el mismo punto. En definitiva, el colectivo de enfermería penitenciaria sigue abandonado a la deriva", tal y como sentenció.

Para el CGE, esta situación no hace más que resaltar un nuevo ninguneo de las administraciones. Se comprometen a cambiar las cosas y ponen buena cara durante las reuniones, pero no terminan de materializarlo, según han incidido. El presidente del Consejo, Florentino Pérez Raya, ha aseverado que “las enfermeras de prisiones no pueden seguir trabajando en unas condiciones arcaicas y obsoletas. No podemos seguir manteniendo una normativa de hace 40 años. La enfermería ha ido avanzando a pasos agigantados en todos los ámbitos y para nosotros es fundamental que se trabaje para progresar como necesitan estos profesionales que trabajan en las prisiones del Estado”.

Luchando por el reconocimiento

A pesar de que desde el organismo enfermero había optimismo en que se avanzase en este tema, cada vez lo ven más lejano. Espuela puntualizó que se resiste a "aceptar que nuestro futuro profesional sea la ausencia de futuro". Así, desde este colectivo, han asegurado que "seguirán luchando" por su reconocimiento profesional. "Un reconocimiento basado básicamente en la aprobación de unas funciones que contemplen la realidad de nuestro trabajo diario con las personas privadas de libertad, además de ampararnos legalmente, y un valor de hora de guardia, junto a un complemento específico, que nos dignifiquen profesionalmente", tal y como añadió.

Además de la necesidad de mejorar sus condiciones y reconocer sus competencias, desde el CGE han alertado de la falta de profesionales en muchos de los centros. Se trata de una situación que pone en riesgo no solo la calidad de vida de los internos. También, de los profesionales, que deben atender a un número muy elevado de pacientes, "muchas veces sin los mecanismos adecuados".

“El Ministerio del Interior debe ser consciente de esta situación y debe tomar cartas en el asunto. Las enfermeras de prisiones merecen un trato justo y acorde a sus capacidades. No se puede consentir que con la formación que tenemos las enfermeras en la actualidad, en las cárceles se nos siga considerando profesionales de segunda. Es el momento del cambio”, según ha concluido Pérez Raya.


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