El Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología 2024 (ESC Congress, por sus siglas en inglés), celebrado recientemente en Londres, ha dejado patente el dinamismo y la innovación en el campo de la cardiología. Numerosos expertos internacionales se reunieron para presentar los últimos avances en investigación, compartir experiencias y debatir sobre las estrategias más efectivas para mejorar la salud cardiovascular de millones de personas en todo el mundo.
En este sentido, José Ramón González Juanatey, jefe de Servicio de Cardiología del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) y catedrático de Cardiología en la Universidad de Santiago de Compostela, además de ganador del premio Fundamed 2024 a la trayectoria en Medicina, explica a Gaceta Médica cuales han sido las novedades presentadas más relevantes en este congreso.
"Este congreso actualmente es el más importante de cardiología a nivel mundial ha recuperado cifras de asistentes superando los 30.000. Sin duda el congreso cardiovascular más atractivo en todo el mundo", afirma el especialista.

Nuevas guías de práctica clínica
Durante tres décadas, la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, por sus siglas en inglés) ha estado elaborando Guías de Práctica Clínica (GPC) para respaldar la toma de decisiones y optimizar los resultados de los pacientes. La ESC revisa los estudios más recientes, investigaciones y otras fuentes para generar recomendaciones que representen el conocimiento más reciente.
En esta línea, Juanatey afirma que uno de los aspectos relevantes del congreso fue la publicación de diversas nuevas GPC. Una de estas guías ha sido la de hipertensión arterial "que en realidad no dice muchas cosas nuevas, establecen ahí una nebulosa de estratificación del riesgo siempre definiendo la hipertensión arterial como por encima de 140 de máxima y o 90 de mínima", señala el experto. No obstante, han creado una nueva categoría que indica que entre 120 y 139 en sistólica y entre 70 y 89 en diastólica se clasifica como presión arterial elevada. "Aunque esta nueva clasificación podría causar algo de confusión, en realidad no difiere mucho de la anterior. En general, se considera hipertensión si la presión sistólica supera los 140 o la diastólica es superior a 90. Para la mayoría de los pacientes, el objetivo es reducir la presión arterial a menos de 130 en la lectura máxima y menos de 80 en la lectura mínima, al igual que las guías americanas", añade.
Por otro lado, también se ha publicado una guía conjunta de enfermedad arterial periférica y de enfermedades de la aorta. "Recomendaría esta guía porque, además de contar con figuras muy atractivas, está excelentemente elaborada. Proporciona una actualización completa sobre el conocimiento relacionado con la enfermedad arterial periférica y las enfermedades de la aorta. Creo que es de gran utilidad para casi todos los profesionales de la salud, incluidos cirujanos vasculares e internistas. Personalmente, me ha parecido una herramienta muy valiosa", asegura Juanatey.
Otros dos guías se han presentado en este congreso, por un lado una guía para el tratamiento de la fibrilación auricular y, por otro, una GPC para el tratamiento de los síndromes coronarios crónicos. Para esta última, el especialista menciona que "aunque no hay muchas cosas nuevas, sí que de alguna forma, respecto a las previas que ya llevaba hace unos años, actualiza muchos aspectos relacionados con el diagnóstico en donde se destaca el papel del TAC coronario en el diagnóstico inicial de pacientes con sospecha". Además, el experto señala que también destaca el tratamiento médico óptimo en estos pacientes "y ya la revascularización, es decir, tanto la cirugía como la angioplastia, pues se reserva para casos muy concretos o que tengan una anatomía concreta", añade.
Impacto de la obesidad
Un aspecto clave de la obesidad es su papel en la enfermedad cardiovascular (ECV), que constituye alrededor de dos tercios de las muertes relacionadas con la obesidad. La ESC ha elaborado un documento de consenso clínico para ofrecer directrices basadas en la evidencia sobre la epidemiología, la etiología, el manejo clínico y las estrategias de pérdida de peso en la obesidad, con un enfoque particular en su influencia sobre el riesgo cardiometabólico y los resultados cardiovasculares.
"Yo diría que la obesidad ha sido el tema central del congreso, la obesidad como un problema de salud en general y como una diana terapéutica", señala Juanatey. "Pero, más allá de la obesidad, va a haber una oleada de estos medicamentos, pero hay que ver que tengan un impacto en las enfermedades en general asociadas a la obesidad y que tengan impacto, sobre todo, un impacto cardiovascular", recalca.
"Yo diría que la obesidad ha sido el tema central del congreso, la obesidad como un problema de salud en general y como una diana terapéutica"
Particularmente, los agonistas del receptor GLP-1, como semaglutida, son nuevos fármacos que no solo facilitan la pérdida de peso, sino que también han demostrado mejorar el pronóstico cardiovascular y renal. Estos medicamentos se perfilan como herramientas clave para mejorar el pronóstico en pacientes con obesidad que además padecen enfermedad cardiovascular establecida o que tienen diabetes, e incluso en aquellos sin diabetes.
Nuevas evidencias
A largo de los cuatro días que ha durado el congreso se han anunciado diversas novedades que han implicado a todos los ámbitos de la cardiología. Por un lado, entre las novedades más importantes, el experto destaca que el beneficio de los betabloqueantes en pacientes coronarios crónicos con función cardíaca normal, que tradicionalmente se han utilizado, parece ser menos claro de lo que se pensaba. Aunque siguen siendo insustituibles en casos de insuficiencia cardíaca, en pacientes con función cardíaca normal, su papel protector podría ser menor del que inicialmente se suponía.
Por otro lado, también se ha puesto en evidencia que para una persona con hipertensión lo más efectivo es tomar combinaciones de dos o tres antihipertensivos a dosis bajas en una única pastilla. "Es importante optar por estas combinaciones en una sola pastilla, ya que la mayoría de los hipertensos requieren tratamientos combinados para lograr un control adecuado de la presión arterial", afirma Juanatey, que añade que "dejar atrás la monoterapia es crucial, ya que la mayoría de los pacientes no logran un control óptimo de la presión con un solo fármaco, y el uso de antihipertensivos por separado complica mucho la adherencia al tratamiento".
"Es importante optar por estas combinaciones en una sola pastilla, ya que la mayoría de los hipertensos requieren tratamientos combinados para lograr un control adecuado de la presión arterial"
Otra de las grandes novedades de este congreso, tal y como menciona el cardiólogo, ha sido el avance en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección ligeramente reducida y preservada. Un antialdosterónico no esteroideo, como el fármaco finerenona, ha demostrado en un ensayo clínico reducir el riesgo en estos pacientes, especialmente en cuanto a las hospitalizaciones. "Este tratamiento se perfila como un nuevo pilar en el manejo de la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección ligeramente reducida y preservada, uniéndose a otros tratamientos como los SGLT2", explica el experto que destaca que "hasta ahora no teníamos mucha evidencia sólida en este campo, lo que hace que este descubrimiento sea una de las grandes novedades del congreso".
Asimismo, otra novedad importante ha sido el avance en el tratamiento de la amiloidosis cardíaca, una enfermedad que resulta ser más común de lo que se pensaba. "En este congreso se presentó un ensayo clínico significativo sobre un nuevo silenciador de RNA llamado vutrisiran, que representa un gran progreso en el manejo de esta condición".
Los nuevos anticoagulantes, específicamente los inhibidores del factor XI, también han tenido su espacio en este congreso. Los resultados de nuevos ensayos clínicos, en particular, un estudio que comparó el inhibidor del factor XI, asundexian, con un anticoagulante directo clásico como apixabán, reveló que el riesgo de embolias podría ser mayor con esta nueva clase de fármacos. "Aunque hay varios de estos medicamentos en investigación, este hallazgo subraya la necesidad de realizar más estudios antes de considerar su introducción en la práctica clínica", asegura el especialista. "Esto nos recuerda que debemos ser cautelosos y seguir investigando a fondo esta nueva familia de fármacos", destaca.
Tradicionalmente, antes de procedimientos cardíacos como un cateterismo o una angioplastia, se requería que los pacientes estuvieran en ayunas, y si no lo estaban durante al menos 12 horas, el procedimiento a menudo se suspendía. Sin embargo, un ensayo clínico presentado en este congreso comparó la realización de estos procedimientos con y sin ayuno, y los resultados mostraron que no hay diferencia. "Esto es significativo porque evita que procedimientos programados se cancelen solo porque el paciente no cumplió con el ayuno", explica Juanatey, que señala que "aunque puede parecer anecdótico es un dato interesante para la práctica clínica diaria".
Tendencias futuras
Tras analizar lo presentado en el ESC Congress 2024, el cardiólogo asegura que las líneas de investigación futuras para esta especialidad estarán muy enfocadas a la relación de la obesidad y la enfermedad cardiovascular, aunque otra de las tendencias será la inflamación. "No solo la inflamación como como un marcador de riesgo, sino la inflamación como diana terapéutica", subraya Juanatey. "En este congreso se ha presentado el estudio COLICA (Colchicina en Insuficiencia Cardiaca Aguda) que ha demostrado algún beneficio, además es un trabajo español que ha liderado el cardiólogo español Domingo Pascual".
Para el especialista el futuro de la cardiología radica en aplicar de manera consistente lo que se sabe que funciona. "Existe una brecha considerable entre lo que recomiendan las guías de práctica clínica y lo que realmente se hace en la práctica diaria y en el Congreso se dedicaron muchas sesiones a este tema", asegura. "Se discutieron indicadores de calidad y cómo estos deben ayudarnos a identificar oportunidades de mejora, ya que el mensaje clave fue que hay que medir para mejorar", añade.
Por otro lado, el papel de las tecnologías digitales aplicadas a la medicina también fue un tema que se abordó durante las sesiones. "Las historias clínicas electrónicas integradas, que incorporan sistemas de ayuda en la toma de decisiones clínicas y permiten la transmisión digital de información, son herramientas que pueden hacer más eficiente la atención cardiovascular, tanto en el tratamiento como en la prevención", explica Juanatey, que subraya que "será una de las principales prioridades para el futuro".
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