
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a más de 150.000 personas en España y que, a medida que progresa, se convierte en un desafío tanto para los pacientes como para el sistema sanitario. Si bien los costes directos del tratamiento incluyen consultas médicas, medicación y hospitalizaciones, existen también costes indirectos asociados a la pérdida de productividad y al impacto sobre los cuidadores. En este sentido, Álvaro Sánchez Ferro, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología analizó los problemas que viven los pacientes y las grandes inequidades que deben de hacer frente.
Los costes directos: un gasto creciente con la progresión de la enfermedad
Uno de los principales problemas del abordaje del Parkinson es el incremento de los costes a medida que avanza la enfermedad. En las primeras fases, los gastos pueden ser relativamente bajos, con medicamentos como la levodopa que cuestan alrededor de 5 euros al mes y tratamientos con agonistas dopaminérgicos que oscilan entre los 100 y 150 euros mensuales. Sin embargo, en las fases avanzadas, los tratamientos pueden alcanzar cifras significativamente más altas.
Uno de los principales problemas del abordaje del Parkinson es el incremento de los costes a medida que avanza la enfermedad
"Los tratamientos de segunda línea, como la terapia de infusión de fármacos o la cirugía de estimulación cerebral profunda, pueden alcanzar entre 30,000 y 50,000 euros al año", señala Sánchez Ferro. A esto hay que sumar los costos derivados de consultas especializadas, hospitalizaciones y pruebas diagnósticas, como resonancias magnéticas o PET, que pueden oscilar entre 500 y 800 euros cada una.
Un aspecto fundamental que destaca el experto es el coste de las terapias no farmacológicas, como la rehabilitación física, el tratamiento cognitivo y la logopedia. "Estas terapias son esenciales para mantener la calidad de vida de los pacientes, pero muchas veces el sistema público no las cubre y deben ser financiadas directamente por los afectados", explica. En este sentido, las asociaciones de pacientes juegan un papel crucial, aunque con costes adicionales: "La cuota de una asociación puede rondar los 10 euros mensuales, pero los tratamientos específicos, como la rehabilitación de la marcha, pueden costar entre 20 y 30 euros por sesión".
Los costes indirectos: la cara oculta del Parkinson
Si bien los costes directos pueden ser cuantificables, los indirectos muchas veces quedan en segundo plano. "El Parkinson no solo afecta a personas mayores; aproximadamente el 20% de los pacientes tienen menos de 50 años y pueden ver comprometida su vida laboral", destaca el especialista. La incapacidad laboral y la jubilación anticipada representan una pérdida económica significativa, tanto para los pacientes como para el Estado.
"El Parkinson no solo afecta a personas mayores; aproximadamente el 20% de los pacientes tienen menos de 50 años y pueden ver comprometida su vida laboral"
Álvaro Sánchez Ferro, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología
También es importante considerar el impacto en los cuidadores. "En las fases avanzadas, muchas personas requieren asistencia continua, lo que obliga a familiares a reducir su jornada laboral o incluso a dejar de trabajar para atender a sus seres queridos", explica Sánchez Ferro. En algunos casos, se puede acceder a ayudas sociales, como los "cheques servicio" en la Comunidad de Madrid, aunque estos pueden tardar hasta dos años en concederse y, de hecho, no todas las comunidades disponen de estas ayudas.
Acceso a la atención
El abordaje del Parkinson en España se estructura en distintos niveles de atención: el paciente suele ser atendido primero en atención primaria y, si hay sospecha de la enfermedad, es derivado a un neurólogo. En casos más complejos, se accede a unidades especializadas en trastornos del movimiento, aunque no todos los pacientes tienen la misma facilidad de acceso.
"Los pacientes de estas regiones pueden encontrarse con largas listas de espera o falta de especialistas, lo que genera una gran inequidad en la atención"
Álvaro Sánchez Ferro, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología
"Existen diferencias significativas entre comunidades autónomas. En Madrid o Barcelona hay unidades especializadas con neurólogos expertos, pero en zonas rurales o lugares como Extremadura o Jaén, entre otras la situación es muy distinta", explica Sánchez Ferro. "Los pacientes de estas regiones pueden encontrarse con largas listas de espera o falta de especialistas, lo que genera una gran inequidad en la atención".
Políticas públicas: una asignatura pendiente
Para reducir la carga social y económica del Parkinson, es necesario implementar políticas públicas que garanticen una atención equitativa y accesible en todo el territorio nacional. "Deberíamos aspirar a un modelo similar al de la ELA, donde existe un manejo integral del paciente con fisioterapia, logopedia y apoyo nutricional. Actualmente, en el Parkinson no tenemos ese nivel de cobertura y muchos pacientes quedan desatendidos", subraya el experto.
"Deberíamos aspirar a un modelo similar al de la ELA, donde existe un manejo integral del paciente con fisioterapia, logopedia y apoyo nutricional"
Álvaro Sánchez Ferro, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología
Uno de los mayores desafíos es la financiación de terapias no farmacológicas. "El sistema sanitario debe dotar de más recursos a la rehabilitación de la marcha, la terapia cognitiva y la logopedia, porque ahora mismo la demanda supera con creces la capacidad de los hospitales". Asimismo, Sánchez Ferro destaca la importancia de mejorar los mecanismos de derivación: "Los pacientes deberían poder acceder a unidades de referencia si en su comunidad no existen especialistas. Es fundamental que el sistema garantice esta movilidad".
Compromiso profesional
En palabras de Sánchez Ferro, "En España contamos con grandes profesionales y pacientes muy comprometidos, pero necesitamos un mayor respaldo político para garantizar una atención equitativa y de calidad. No podemos permitir que el acceso a tratamientos esenciales dependa de la situación económica o de la comunidad autónoma en la que se resida".
"En España contamos con grandes profesionales y pacientes muy comprometidos, pero necesitamos un mayor respaldo político para garantizar una atención equitativa y de calidad"
Álvaro Sánchez Ferro, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología
El Parkinson es una enfermedad que, además de su impacto clínico, representa un gran reto económico y social. Un abordaje integral, con una mayor financiación en terapias no farmacológicas y un acceso equitativo a la atención especializada, sería un gran paso para mejorar la calidad de vida de los pacientes y aliviar la carga sobre sus familias y el sistema sanitario.