
La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y recidivante que afecta a más de una de cada cuatro personas en España. Su abordaje requiere un enfoque integral y multidisciplinar en el que el médico internista desempeña un papel clave. Según Alfredo Michán, coordinador del Grupo de Trabajo sobre Obesidad, Diabetes y Nutrición de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), "ha llegado la hora de reaccionar ante la obesidad y reconocerla como lo que es: una enfermedad que merece una atención integral, personalizada y basada en evidencia científica".
Nueva forma de diagnosticar
Tradicionalmente, la obesidad ha sido diagnosticada en función del índice de masa corporal (IMC), pero este criterio es insuficiente para evaluar el exceso de adiposidad y sus consecuencias. "El diagnóstico debe basarse en la medición directa de la grasa corporal, el uso de criterios antropométricos como la circunferencia de la cintura y la relación cintura-cadera, y la evaluación de la repercusión clínica en los órganos y tejidos", explica Michán.
The Lancet ha descrito la obesidad como un exceso de adiposidad con o sin alteraciones funcionales del tejido adiposo
Este nuevo enfoque se alinea con la redefinición de la obesidad propuesta por The Lancet, que la describe como un exceso de adiposidad con o sin alteraciones funcionales del tejido adiposo. En este sentido, los internistas no solo diagnostican la obesidad, sino que también estadifican la enfermedad en función de las comorbilidades asociadas, como la diabetes, la hipertensión, la insuficiencia cardíaca o la apnea del sueño.
Tratamiento integral y personalizado
El tratamiento de la obesidad debe ir más allá de la simple recomendación de dieta y ejercicio. "No se trata solo de perder peso, sino de reducir la adiposidad y mejorar la salud general del paciente", señala el especialista. Para ello, los internistas abogan por una combinación de estrategias adaptadas a las necesidades individuales del paciente, incluyendo un enfoque realista y sostenible en la alimentación y la actividad física. Además, el manejo de la salud mental es esencial, ya que el estrés, la ansiedad y la depresión pueden influir en la obesidad. También es fundamental mejorar la calidad del sueño y fomentar el abandono del tabaco y el alcohol, factores que agravan la obesidad y sus comorbilidades. En casos seleccionados, el uso de medicamentos o cirugía bariátrica puede ser necesario.
El papel del internista es coordinar estos esfuerzos y garantizar un manejo individualizado
El papel del internista es coordinar estos esfuerzos y garantizar un manejo individualizado, evitando enfoques generalistas que no consideran las particularidades de cada paciente.
Estigma
Uno de los principales problemas en el abordaje de la obesidad es el estigma asociado a esta enfermedad. "La obesidad no es un vicio ni una falta de voluntad del paciente. Es una enfermedad con una base fisiopatológica real y compleja", enfatiza Michán. Sin embargo, el estigma sanitario persiste y muchas personas con obesidad evitan acudir al médico por miedo a ser juzgadas.
Se estima que el 40% de las personas con obesidad en España no están diagnosticadas y menos del 20% reciben tratamiento farmacológico con evidencia científica
De hecho, se estima que el 40% de las personas con obesidad en España no están diagnosticadas y menos del 20% reciben tratamiento farmacológico con evidencia científica. Esta barrera dificulta el acceso a una atención adecuada y perpetúa el ciclo de la obesidad.
Internista como coordinador
Dado que la obesidad es un factor de riesgo para múltiples enfermedades crónicas, los internistas desempeñan un papel fundamental en su manejo. "No solo diagnosticamos y tratamos la obesidad, sino que también ayudamos a prevenir sus complicaciones y a definir objetivos de peso que ofrezcan la máxima salud al paciente", señala Michán.
"No solo diagnosticamos y tratamos la obesidad, sino que también ayudamos a prevenir sus complicaciones y a definir objetivos de peso que ofrezcan la máxima salud al paciente"
Alfredo Michán, coordinador del Grupo de Trabajo sobre Obesidad, Diabetes y Nutrición de la SEMI
Para ello, la SEMI ha impulsado iniciativas como la infografía de la obesidad y sus comorbilidades y el registro ROFEMI, que permite agrupar a los pacientes en diferentes fenotipos clínicos para personalizar aún más los tratamientos. En definitiva, la obesidad es un problema de salud pública creciente que requiere un enfoque médico basado en la evidencia y libre de estigmas. El internista, con su visión global del paciente, es clave en la detección, estadificación y tratamiento de esta enfermedad. Como concluye Michán, "es momento de dejar de mirar hacia otro lado y ofrecer a los pacientes con obesidad la atención integral que merecen".