El 94% de los médicos jóvenes presentan síntomas de burnout: «Los formamos, pero los perdemos en su residencia»

El estudio IKERBURN de la OMC, presentado en el Senado, alerta de un modelo de formación médica que genera burnout entre los profesionales jóvenes

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La Organización Médica Colegial (OMC) ha presentado este miércoles en el Senado los resultados del 'Estudio IKERBURN: de la vocación al agotamiento', el primer análisis integral sobre el síndrome de burnout entre médicos jóvenes en España. Entro los datos más destacados están que el 93,9% de los participantes presenta síntomas compatibles con el desgaste profesional y más del 50% cumple criterios de burnout completo, según la escala internacional Maslach Burnout Inventory-Human Services Survey (MBI-HSS).

El estudio, en el que han participado más de 1.400 médicos jóvenes de todo el país, concluye que el agotamiento emocional, la sobrecarga laboral y la precariedad contractual se han convertido en la norma para una generación llamada a sostener el sistema sanitario.

Durante el acto de presentación, celebrado en la Cámara Alta, el presidente de la OMC, Tomás Cobo, ha agradecido el respaldo institucional y ha subrayado la gravedad del problema. "En la profesión médica contamos, sobre el papel, con los mejores jóvenes del país: los que acceden con las notas más altas, cursan seis años de carrera y otros cinco de especialización. Sin embargo, tras más de una década de formación, se encuentran con contratos precarios, jornadas interminables y escasas oportunidades de desarrollo profesional”, ha señalado.

Cobo ha explicado que muchos facultativos recién titulados afrontan contratos de apenas "24 o 48 horas", lo que impide desarrollar una atención continuada, especialmente en especialidades como Medicina Familiar y Comunitaria. “A esto se suma un modelo retributivo inferior al del resto de Europa, que depende en gran parte de las guardias y complementos. Y si además solo se disponen de cinco días al año para formación continuada, el resultado es un caldo de cultivo para el agotamiento”, ha advertido.

El presidente de la OMC ha recordado que la demanda asistencial crece cada año y las agresiones a los profesionales “van en aumento”, lo que agrava el desgaste emocional. “No se trata solo de un problema individual, sino de un fenómeno estructural que compromete la calidad asistencial y la seguridad del paciente”, ha enfatizado.

Agotamiento emocional y baja realización

Por su parte, el representante nacional de Médicos Jóvenes y Promoción de Empleo de la OMC, Domingo A. Sánchez, ha presentado los resultados detallados del informe. Según ha explicado, “más del 90% de los médicos jóvenes muestra síntomas de burnout en al menos una dimensión, el 81% en dos y el 50,9% en las tres: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal”. Las especialidades quirúrgicas, la oncología y la medicina intensiva son las más afectadas.

Sánchez ha destacado que el estudio también revela datos preocupantes sobre los hábitos de salud de los profesionales. “El 79% sufre agotamiento emocional, el 63% siente una baja realización personal y el 38% reconoce recurrir a ansiolíticos o alcohol. Dos de cada tres padecen insomnio y uno de cada cuatro ha necesitado una baja laboral por causas relacionadas con el burnout”, ha precisado. Además, el 85% de los encuestados reconoce una disminución de la libido derivada del estrés laboral.

El informe pone el foco en los factores que agravan esta situación, entre ellos las guardias de 24 horas y la falta de descanso posterior. “El 43,6% no libra tras las guardias en sábado, lo que vulnera la normativa europea sobre tiempos de trabajo”, ha recordado Sánchez. El estudio también constata que el fenómeno del burnout afecta a todas las comunidades autónomas y especialidades, con una incidencia un 24% mayor en mujeres, lo que revela una brecha de género en el impacto del desgaste profesional.

Para la OMC, estos datos no solo reflejan una crisis de salud mental entre los facultativos más jóvenes, sino un fallo estructural del sistema de formación sanitaria especializada (FSE). “Atender la salud mental de los médicos jóvenes no es un lujo, es una condición para garantizar la seguridad del paciente y la calidad asistencial”, subraya el estudio.

Cobo ha recordado que la corporación lleva años impulsando el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), que cuenta con una rama específica dedicada a la prevención de problemas de salud mental. “Es fundamental que los profesionales conozcan y utilicen estos recursos. Solo el 40% de los residentes sabe de su existencia, y eso debe cambiar”, ha informado.

Observatorio nacional de burnout

El Estudio IKERBURN —elaborado durante tres años con la colaboración de las secciones jóvenes de los colegios de médicos— no se limita a exponer el problema, sino que propone medidas concretas para revertirlo. Entre ellas, cumplir la normativa laboral y garantizar descansos tras las guardias, reforzar la tutorización, promover la equidad en la carga asistencial, implementar programas de bienestar psicológico y conciliación, y crear un observatorio nacional de burnout que monitorice su evolución.

Además, la OMC advierte del riesgo de fuga de talento médico si no se adoptan medidas urgentes para mejorar las condiciones laborales. “Los formamos, pero los perdemos en cuanto terminan su residencia", ha lamentado Cobo. El presidente de la OMC ha explicado que la realidad es que el 50% de estos médicos tienen contratos precarios, ocasionalmente de días o semanas: "Es imposible que se desarrolle una especialidad como la Medicina de Familia y Comunitaria teniendo contratos que de 24 o 48 horas".

El presidente de la OMC ha insistido también en la necesidad de “recuperar la ilusión y la vocación” entre los jóvenes médicos, un valor que —dijo— “se erosiona cuando la precariedad se convierte en norma”. En su opinión, es imprescindible garantizar un entorno laboral saludable que permita compatibilizar el ejercicio profesional con la vida personal y el aprendizaje continuo.

“El burnout no puede asumirse como un peaje de la vocación médica”

Durante el acto, al que asistieron representantes de los colegios de médicos, autoridades sanitarias y responsables de la Dirección General de Ordenación Sanitaria, la OMC defendió que la salud de los médicos debe ser considerada una prioridad estratégica de la política sanitaria. “La sostenibilidad del sistema depende de la estabilidad de quienes lo sostienen”, ha señalado Cobo.

“El burnout no puede asumirse como un peaje de la vocación médica”, ha advertido Sánchez. “Necesitamos situar el bienestar de los médicos en el centro de la política sanitaria. Abordar esta crisis no es un gasto, es una inversión estratégica en capital humano y en la calidad del sistema sanitario español”.

El estudio, que está en proceso de publicación en una revista científica de alto impacto, se presenta como la primera radiografía nacional sobre el desgaste profesional de los médicos jóvenes y pretende abrir un debate urgente sobre el futuro del ejercicio médico en España.


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