El diagnóstico precoz en las enfermedades de alto impacto es fundamental para mejorar la calidad de vida de los pacientes y optimizar los recursos sanitarios. Este enfoque requiere una atención integral que ponga a la persona en el centro, considerando no solo los aspectos clínicos, sino también las dimensiones emocional, social y funcional. Así se plantea en la presentación llevada a cabo en el Foro de Hospitales de Zaragoza por el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia, José María Martín-Moreno, que invita a transformar cada obstáculo en oportunidad para avanzar en el diagnóstico temprano y la atención coordinada.
Una de las claves para lograr este objetivo es la coordinación efectiva entre los diferentes niveles asistenciales, especialmente entre atención primaria y especializada. La implementación de sistemas de triaje en urgencias y protocolos de derivación compartidos permite priorizar casos y reducir tiempos de espera, favoreciendo una atención más ágil y adecuada. Además, la digitalización y el uso de gestores de casos clínicos facilitan la comunicación entre profesionales y mejoran la continuidad asistencial, evitando duplicidades y errores.
El acceso a sistemas de información interoperables y la historia clínica electrónica común son fundamentales para garantizar que todos los profesionales implicados tengan la información necesaria en tiempo real. Asimismo, Martín-Moreno destacó la importancia de que el paciente tenga acceso a sus propios datos a través de portales digitales, potenciando su participación activa en el proceso de salud y enfermedad. Sin embargo, esta transformación digital debe ir acompañada de políticas que garanticen la equidad, asegurando que nadie quede excluido por su nivel socioeconómico, residencia o competencias digitales.
Los modelos de financiación orientados al valor y no al volumen son otro pilar esencial que se expuso en la presentación. Incentivar a los equipos sanitarios por su capacidad de prevenir, coordinar y generar valor contribuye a un sistema más sostenible y centrado en los resultados reales en salud y la satisfacción del paciente. Este enfoque es especialmente necesario para el manejo de pacientes crónicos y complejos, entre los cuales se encuentran muchas enfermedades de alto impacto.
En la exposición, Martín-Moreno también subrayó la necesidad de poner en marcha políticas públicas con visión a medio y largo plazo que trasciendan ciclos políticos. Programas estables y bien financiados en prevención, innovación y medicina personalizada, junto con consensos interterritoriales en temas clave como el cribado y la atención domiciliaria, son estrategias imprescindibles para un sistema sanitario eficaz y justo.
Para concluir, el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia quiso hacer una breve reflexión sobre las enfermedades de alto impacto: "Hablar de enfermedades de alto impacto no es solo hablar de estadísticas o de recursos, sino de personas reales que merecen respuestas ágiles, atención integral y un sistema sanitario que no llegue tarde. Hoy hemos recorrido juntos los caminos que nos llevan a un diagnóstico temprano y a una atención que pone a la persona en el centro: tecnología, coordinación, equidad, humanidad. Todo está sobre la mesa. Lo que nos toca ahora es transformar cada obstáculo en oportunidad. Porque cuando el sistema se anticipa, cuando los profesionales colaboran y cuando el paciente participa, no solo mejoramos resultados: devolvemos tiempo, dignidad y esperanza. Y eso, en salud, es el mayor de los aplausos".